«Ventajas de la Plegaria para la Restauración»

Por Phillip Gray, La Verdad Para el Mundo

Estimado oyente, las iglesias de Cristo le brindan estas programaciones. Cuando usamos ese nombre no estamos hablando de ninguna denominación de entre muchas, sino de la iglesia establecida por Jesucristo en el primer siglo. Cristo estableció esa iglesia, la única iglesia que exitía en el Nuevo Testamento (de acuerdo con Mateo 16:18). Andaba esa iglesia conforme a las enseñanzas del Salvador como reveladas por sus apóstoles guiados por el Espíritu Santo (Hechos 2:42). Seguía solamente la norma bíblica cuando fue terminado el escrito del Nuevo Testamento (2 Timoteo 3:16,17). A medida que andaba en las enseñanzas de la bíblia, gozaba la confraternidad con Dios y entre sí misma. Pero, aún durante el tiempo apostólico fue predicho que la iglesia original y pura iba a apartarse de la norma bíblica para seguir sus propias ideas (1 Timoteo 4:1: «Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.») Y Pablo, escribiendo en 2 Tesalonicenses 2:3, predijo la venida de la apostasía de la iglesia que iba a pasar algún tiempo después del escrito de esa epístola. La apostasía fue una caída de la norma apostólica y bíblica para creer y practicar las tradiciones de los hombres. Por muchos siglos, regía la iglesia apóstata por el mundo cristiano. Pero, por fín, vinieron los reformadores que vieron el error de haber apartado de la enseñanza sencilla y original del Nuevo Testamento. La reforma fue muy importante en la historia de la iglesia, pero no fue bastante. La iglesia corrupta y apóstata que había originado por los cambios en la doctrina tuvo que ser dejada por completo para restaurar de nuevo la iglesia original. Por tanto, muchos alrededor del fin del siglo dieciocho y el comienzo del diecinuevo comenzaron a rogar a los creyentes que regresaren al Nuevo Testamento para restaurar la iglesia primitiva—restaurarla por completo en vez de solamente reformar algunas partes. Después del himno, volveré al tema de la plegaria de restaurar la iglesia original del Nuevo Tesamento:

Para una copia de este estudio, escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180. En primer lugar, la plegaria de restaurar la iglesia primitiva y original es bíblica. Existen varios ejemplos en la bíblia de la restauración de la doctrina original después de algunas apostasías. Por ejemplo, en 2 Reyes 18 el rey Ezequías ascendió al trono e hizo lo recto ante de Jehová. Originalmente, la ley de Dios fue respetada de entre los Israelitas. Más tarde, se rebelaron y empezaron de idolatrar a varias cosas físicas en vez de adorar a Dios. Cambiaron el culto puro, e insitieron en sus propias doctrinas. Pero el texto de 2 Reyes 18:3-6 dice del rey Ezequías: «Hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho David su padre. El quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nehustán. En Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá. Porque siguió a Jehová, y no se apartó de él, sino que guardó los mandamientos que Jehová prescribió a Moisés.» De acuerdo con este texto, Ezequías había efectuado una restauración de la doctrina y la práctica pura y original que la cual los judíos había apartado. Su restauración fue basada en la palabra de Dios (2 Crónicas 29:15). Dios les bendijo ricamente por su restauración (2 Reyes 18:7). Cuando digo «restauración» aquí quiero decir lo mismo que «arrepentimiento.» El pueblo se arrepentió del error de su apartado de Dios. ¿Cómo? Por retornar a la norma original.

Tenemos otro ejemplo bíblico del concepto de la restauración en 2 Reyes 22-23, el caso del rey Josías, el nieto de Ezequías. Su padre, Manasés fue muy malo y había corrompido de nuevo el culto del Señor, cambiando las doctrinas y las prácticas correctas. Pero, cuando se halló una copia de libro de la ley en la casa de Jehová, se descubrió por esa norma que toda la religión bajo Manasés fue cambiada y corrupta. Por tanto, Josías retornó al libro de la ley de Jehová y efectuó otra restauración en Judá. Por eso, Josías fue bendecida también. El concepto de restaurar las enseñanzas y el culto original conforme a la ley de Dios es bíblico. (Escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

En segundo lugar, el concepto de restaurar la iglesia, la doctrina, y la práctica original es escencial—es imprescindible. Colosenses 3:17 nos reta: «Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios padre por medio de él.» El hacer todo en el nombre del Señor Jesús es hacer todo conforme a la autoridad de las enseñanzas de Jesús. ¡Qué lástima! que muchas iglesias no hacen caso todavía de la necesidad de hacer todo en el nombre del Señor Jesús, por su autoridad. Pero, puesto que no lo hacen en mi lugar, en mi pueblo, o en mi región, ¿cómo se puede hacer todo en el nombre del Señor Jesús hoy día? Claro que hay que acudir a la plegaria de restaurar la enseñanza original. Es la única plegaria que es ambos bíblica y pragmáctica. Nuestra plegara en las iglesias de Cristo es de restaurar la unidad original en Cristo, es de restaurar la bíblia como la única norma de la fe, es de restaurar la iglesia original del Nuevo Testamento, la iglesia de Cristo (Romanos 16:16), es de restaurar el plan idéntico para el perdón como ellos siguieron en el Nuevo Testamento, es de restaurar los nombres bíblicos para la iglesia, y para los miembros, los cristianos, y nuestra plegaria es de restaurar el culto original, y la organización original de la iglesia de Cristo de primer siglo. La restauración es la única forma para seguir de nuevo la norma que Cristo nos exige de nosotros. (Escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; repito, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

En tercer lugar, nuestra plegaria para la restauración es posible. Es posible. No es la culpa de Dios si nosotros no entendemos la bíblia correctamente. Las cosas más importantes para nuestra salvación sí podemos entender. Pablo escribió en Efesios 3:3-4: «que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo.» Y Cristo declaró en Juan 8:32: «y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.» Podemos conocer la verdad. Es posible entender lo que Dios enseñó originalmente para practicar esa doctrina de nuevo. La restauración es posible.

En cuarto lugar, la restauración de la doctrina original, de la práctica original, y de la iglesia original, es deseable. Es deseable. Existe la confusión y la división entre los creyentes demasiado. No somos unidos como cristo oró en Juan 17:20,21, ni como Pablo rogó en 1 Corintio 1:10. Cada cual tiene su propia interpretación, su propio concepto, sus propias acciones en el nombre de Cristo. No es la culpa de Cristo que existen tal confusión. Es el resultado de la apostasía de la norma, o sea, el patrón original, como fue pronosticado en el primer siglo (Hechos 20:29-30). Nosotros hemos apartado de la fe (1 Timoteo 4:1-4). Por tanto, es deseable retornar a la fe. Estimado escucha, favor de entender lo que le digo ahora muy bien: no deseo ofenderle ni entristecerle, pero como ministro de Dios es mi deber de advertirle: Si Ud. está escuchando la voz de la iglesia apóstata—la iglesia que por siglos ha apartado de la fe—si Ud. está siguiendo los ritos, las tradiciones, y las enseñanzas de los sacerdotes, los curas, o el obispo de Roma en vez de las ensenanzas puras, sencillas, y originales del Nuevo Testamento, no está preparado todavía para su encuentro con Dios. Tiene que arrepentirse de esto y volver al Nuevo Testamento por obedecer la doctrina pura, confesando en nombre de Cristo y siendo sumergido en agua como creyente arrepentido para perdón de sus pecados. Gracias, y hasta la próxima.

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