«Como Realizar la Unidad Cristiana»

Por Phillip Gray, La Verdad Para el Mundo

Estimado oyente, ¿cómo podemos realizar la unidad que Cristo quiere? Es obvio que el mundo cristiano es dividido en gran manera. Existen literalmente miles y miles de denominaciones protestantes, o sea evangélicas, y católicas. No hablamos una misma cosa; no somos unidos en la misma mente y en un mismo parecer (1 Corintios 1:10). Por tanto, Cristo no está complacido con la condición actual en el cristianismo. Después del himno, volveremos a considerar el tema de la unidad entre los creyentes:

A continuación, estamos pensando en el problema de la división entre los cristianos de la actualidad. ¿Cómo podemos realizar la unidad que Cristo quiere? Hay que decir honesto y francamente aquí en el principio que existe cierta tensión entre dos valores bíblicos:

1) Por un lado, la bíblia demanda la unidad de entre nosotros los creyentes. Cristo oró en Juan 17:20,21: «Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.» Además, como ya mencionado, el apóstol Pablo les exhortó a los cristianos en 1 Corintios 1:10: «Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.» Sin lugar a dudas, la bíblia enseña la importancia de la unidad entre los cristianos.

2) Por otro lado, existe otro valor bíblico que algunos piensan de estar en conflicto con ese primer valor de la unidad. La bíblia además enseña la importancia de la verdad y la doctrina recta. Cristo dijo en Juan 8:32: «Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.» Agregó en oración en Juan 17:17: «Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.» La palabra de Dios es la bíblia (2 Timoteo 3:16,17). Por tanto, la bíblia es la verdad. 2 Tesalonicenses 2:10-12 contiene la advertencia contra aquellos que no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Pablo le manda a Tito en Tito 2:1: «Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina.» La sana doctrina es la enseñanza sana y segura. Implica que existe la doctrina enferma y peligrosa. Creyendo y practicando la doctrina recta es tan importante que nuestro amor sí mismo para Dios. De hecho, Cristo dijo en Mateo 22:37 que hay que amar al Señor nuestro Dios con todo nuestro corazón, y con toda nuestra alma, y con toda nuestra mente. Por eso, la doctrina sí importa. (Para inscribirse en nuestro curso bíblico por correspondencia, escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

Cristo enseñó la importancia de ambos la unidad y la doctrina para su iglesia. No obstante, como fue predicho, los hombres han cambiado la doctrina (1 Timoteo 4:1-3). El resultado ha sido la apostasía de la iglesia, la multiplicación de las denominaciones, y el esparcimiento de la división.

Entonces, ¿cuáles pueden ser las posibilidades o sea alternativas para efectuar la unidad una vez más en la iglesia? ¿Qué es el medio más efectivo y al mismo tiempo más bíblico? Se han sugerido por lo menos tres métodos para tratar de realizar la unidad entre el cristianismo dividido.

La primera sugerencia es la unidad por la infalibilidad; la unidad por la infalibilidad. Otra descripción de este método puede ser el eclesiastisimo. Exige que haya una jerarquía en la iglesia por medio de la cual la unidad se impone verticalmente desde arriba hacia abajo. Este método para tratar de realizar la unidad cristiana aboga por una persona por encima de los demás exigiendo que todos bajo su autoridad acudan a su supuesta interpretación infalible. Dicen que ese líder máximo en la iglesia no puede equivocarse y por eso todos tienen que pensar como piensa el líder para así tener la unidad.

Pero, hay algunos peligros grandes con esta alternativa. Número uno: Cristo es la única autoridad y cabeza de la iglesia (Colosenses 1:18; Efesios 1:22,23). El obispo de roma no tiene ese derecho. Número dos: el método de la unidad por la infalibilidad supone que sea posible para los hombres hablar infaliblemente hoy día. Cristo no hizo ninguna provisión para esto. Cuando los últimos apóstoles del primer siglo murieron, la voz de la profecía se acabó (1 Corintios 13:8). Número tres: este señorío del hombre sobre las conciencias de sus prójimos no concuerda con los principios bíblicos. 1 Pedro 5:3 les advierte a los obispos: «no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado....» Número cuatro: al fin y al cabo tendremos el mismo problema de antes. Cada uno de nostros como individuos tiene que interpretar la supuesta interpretación infalible del líder. Eso es porque todavía existen las divisiones en las iglesias jerárquicas. Ese sistema tampoco respeta los derechos de la conciencia porque tiene que coaxionar la uniformidad por el poder crudo. Por tanto, la unidad por la infalibilidad es método antibíblico que no funciona. (Escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

Otra alternativa propuesta hoy día es la unidad por la diversidad; la unidad por la diversidad. Es la idea de ponernos de acuerdo de no estar de acuerdo. Se llama además el ecumenismo y el método interdenominacional. En tal arreglo, los miembros de muchas distintas denominaciones se reunen en un mismo lugar para rendir culto y estudiar la bíblia. Pero, hay peligros con este arreglo. En primer lugar, es necesario obligatoriamente menguar la importancia de la doctrina, de la verdad. Hay que disminuir cada vez más el cuerpo de las doctrinas tomadas por ser escenciales a medida que se añaden los miembros de otros grupos. Realmente, el interdenominacionalismo no es la unidad sino la mera unión. Todavía existen las divisiones en forma subterranea, sí, pero, existen de todas formas. Claro que ese método respeta los derechos individuales hasta cierto punto. No obstante, no es capaz para incluir a todos. Por ejemplo, no puede incluir a aquellos cuyas conciencias no les permiten ser inclusivistas tocante ciertas doctrinas. No puede incluir las ideas exclusivistas. Por tanto, tiene sus límites. Lo más problemático es que el ecumensimo mengua la importancia de la doctrina de Cristo.

La tercera alternativa para realizar la unidad en el cristianismo hoy día es la unidad por la verdad; la unidad por la verdad. Esto es el concepto de la restauración de la pauta primitiva. Recalca que hay que prescindir de toda doctrina no encontrada en el Nuevo Testamento y volver a la bíblia solamente. Este método sí respeta el derecho de la conciencia privada. Cada individuo tiene que responder por sí mismo (Romanos 14:12). Es la forma bíblica de la unidad como existía en el primer siglo (Gálatas 1:8-9). La restauración de la iglesia original es el camino que tiene que ser bueno y que no puede ser malo. Las iglesias de Cristo procuran restaurar la enseñanza original. Nuestro nombre no es la causa de la división. Somos cristianos, ni más ni menos. Cuando cantamos en el culto sin instrumentos musicales, todos están de acuerdo que eso es seguro. Es cuando algunos alegan que se puede tocar los instrumentos también que comienzan las divisiones. Cuando sumergimos por bautismo, todos están de acuerdo que eso es seguro. Es cuando algunos practican la afusión por bautismo también que comienzan las divisiones. No creo que ninguna de las prácticas de las iglesias de Cristo sea la causa de la división hoy día. No es la defensa de la verdad que causa la división sino la ofensa de las doctrinas añadidas a la bíblia que sí lo son. Algunos salieron de nosotros porque no eran de nosotros (1 Juan 2:19). Por tanto, tenemos que salir de en medio ellos y apartanos para gozar la unidad entre nosotros hasta tal tiempo que los otros acepten la doctrina pura y primitiva. Gracias, y hasta la próxima.