«¿Tienen
Razón los Sabatistas?»
Por
Phillip Gray, La Verdad Para el Mundo
Estimado oyente, gracias por su sintonización.
El apóstol Juan escribió en 1 Juan 4:1: «Amados, no creáis a todo espíritu,
sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han
salido por el mundo.» Puesto que la
verdad vale más que el error en nuestra salvación, hay que probar las enseñanzas
religiosas que nos rodean para ver si son de Dios.
Hay muchos falsos profetas todavía.
Judas 3 por tanto nos exhorta a contender «ardientemente por la fe que
ha sido una vez dada a los santos.» La
mentira del diablo en el huerto de Edén fue, «No moriréis» (Génesis 3:4),
una contradicción tajante contra la Palabra de Dios de Génesis 2:17.
Su mentira favorita en nuestra época contemporánea es, «No hace
diferencia lo que Ud. creyera, Madre Eva—o sea, si moriréis, o si no moriréis—con
tal que esté sincera y respetuosa en su creencia.»
Es otra trampa de Satanás con el mismo resultado.
En vez de contradecir directamente la Palabra del Señor, el Enemigo
simplemente nos convence que no importa lo que uno crea al respecto, por lo
menos si uno tenga el respeto para las opiniones contrarias sin juzgarlas.
Para nuestro programa del día de hoy, pensamos explorar un tema
doctrinal específico a la luz de la verdad de la Palabra de Dios encontrada en
la biblia. Algunos hoy día alegan
que el cristiano debe adorar a Dios en el séptimo día de la semana, puesto que,
se alega, esa ley del sábado sigue siendo vigente bajo el Nuevo Pacto de
Jesucristo. ¿Tienen razón los
sabatistas? Dentro de poco,
volveremos a contestar esa pregunta respetuosamente.
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¿Tienen razón los sabatistas? Ellos
alegan que es necesario observar el sábado bajo el Nuevo Testamento en vez del
primer día de la semana. Podemos
meditar en este concepto y luego refutar algunos argumentos favoritos usados por
los sabatistas.
Primero, algunos de ellos contienden que, puesto que Dios por los
profetas en los tiempos antiguos mandó a los Israelitas a guardar el sábado (además
llamado «el día de reposo»), nosotros mismos tenemos que guardarlo hoy día.
No obstante, ese argumento no toma en cuenta que nosotros estamos sujetos
a las enseñanzas de Cristo hoy día. Hebreos
1:1-2 dice: «Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro
tiempo a los padres por los profetas en estos postreros días nos ha hablado por
el Hijo....» Hebreos 2:3-4 añade
que la salvación anunciada primeramente por Cristo «nos fue confirmada por los
que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y
diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.»
Esa descripción es de las actividades y las enseñanzas inspiradas por
medio de los apóstoles y profetas de Cristo, actividades que resultaron en los
27 libros de nuestro Nuevo Testamento hoy día.
En
el Nuevo Testamento, es enseñado claramente que el sábado ha sido anulado.
Colosenses 2:14-17 dice: «anulando el acta de los decretos que había
contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en
la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente,
triunfando sobre ellos en la cruz. Por
tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta,
luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero
el cuerpo es de Cristo.» ¿Cómo es
que los sabatistas sin lugar a dudas nos juzgan a nosotros en cuanto a los días
de reposo, lo cual se refiere al sábado? Nos
juzgan así a pesar de este texto tan claro.
Segundo, algunos sabatistas argumentan que el hecho que el sábado o el día
de reposo fue llamado por ese nombre en el Nuevo Testamento es evidencia de que
Dios aprueba de nuestra observancia del sábado bajo el Nuevo Testamento.
Pero, ese argumento es débil, porque el templo fue llamado el templo en
el Nuevo Testamento, y los sacrificios fueron llamados los sacrificios en el
Nuevo Testamento, y el día de Pentecostés fue llamado el día de Pentecostés,
pero nada de eso comprueba que tengamos que adorar a Dios en el templo de
Jerusalén, ni sacrificando los animales, ni observando la fiesta de Pentecostés
hoy día.
Tercero, algunos sabatistas observan que Pablo predicaba en las sinagogas
en el sábado en el libro de Hechos. Pero,
eso no es ninguna prueba de que Pablo observara el sábado como tal, sino
simplemente que se aprovechaba de la oportunidad de predicar a los judíos que
siguieron reuniéndose los sábados en sus sinagogas.
Cuando Pablo se congregó con los cristianos, se congregó en el primer día
de la semana (Hechos 20:7).
Cuarto, ¿cuál fue el corazón o el grano del Antiguo Pacto, la Ley de
Moisés (además conocido como el Antiguo Testamento)? La respuesta es: Los diez
mandamientos. Los diez mandamientos,
escrito en las dos tablas de piedra, se constituyeron el grano o centro del
Antiguo Pacto. De hecho, son
llamados el pacto como en Deuteronomio 9:11 donde Moisés escribió: «Sucedió
al fin de los cuarenta días y cuarenta noches, que Jehová me dio las dos
tablas de piedra, las tablas del pacto.» Obviamente,
las tablas del pacto se refieren a los diez mandamientos.
Según las evidencias de 1 Reyes 8:9 y 21, las dos tablas de piedra, o
sea, los diez mandamientos, fueron lo mismo que el pacto que estaba en el arca.
No hay lugar a dudas: los diez mandamientos fueron lo mismo del pacto.
Pero ese pacto fue hecho solamente con los Israelitas cuando Dios los
trajo de Egipto (Jeremías 31:31-32). Jeremías
predijo que Dios iba a establecer un Nuevo Pacto.
Nosotros ahora estamos bajo ese Nuevo Pacto, el Nuevo Testamento de
Jesucristo (Hebreos 8:5-13). Cristo
es el mediador del Nuevo Pacto (Hebreos 8:6; 9:15; 12:24).
Aunque se encuentra el mandamiento de guardar el sábado en el Antiguo
Pacto, la Ley de Moisés para los Israelitas, ese mandamiento no es encontrado
en ninguna parte del Nuevo Pacto de Jesucristo, como indicado en Colosenses
2:14-17). Ese pacto constaba de los
Diez Mandamientos por su centro. La
ley del sábado fue uno de los Diez mandamientos.
No estamos bajo los Diez Mandamientos ahora, sino bajo la Ley de Cristo.
A veces, algunos tratan de contestar que si nosotros no estamos bajo los diez
mandamientos hoy día, entonces sería bueno matar y robar, etc.
Pero, no es así, porque tales pecados están condenados ahora bajo el
Nuevo Pacto de Cristo (Romanos 13:9-10).
Quinto, cuando los Diez Mandamientos fueron escritos en las dos tablas de
piedra, la piel del rostro de Moisés resplandecía, después que hubo hablado
con Dios (Éxodo 34:27-35). Recuerde,
por favor, que Moisés tuvo en sus manos las dos tablas de piedra conteniendo
los Diez Mandamientos, incluso el mandamiento para observar el sábado, cuando
descendía del monte y cuando resplandecía la piel de su rostro.
En cuanto a ese mismo evento, el apóstol Pablo escribe en 2 Corintios
3:6-9 (hablando de Dios): «el cual asimismo nos hizo ministros competentes de
un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el
espíritu vivifica. Y si el
ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los
hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la
gloria de su rostro, la cual había de parecer, ¿cómo no será más bien con
gloria el ministerio del espíritu? Porque
si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria
el ministerio de justificación.» Los
Diez Mandamientos, el Antiguo Pacto, fueron llamados el ministerio de condenación
porque nadie pudo guardar los mandamientos perfectamente bien, y esa perfección
fue exigida para la justificación bajo ese Antiguo Pacto (Gálatas 3:10).
Ese ministerio de condenación vino con una gloria temporal, la gloria
del resplandor de la piel del rostro de Moisés cuando descendió del monte con
las dos tablas de piedra en sus manos. Fue
quitada esa gloria y fue reemplazada con la gloria superior del Nuevo Pacto de
Jesucristo. Los Diez Mandamientos
fueron escritos en esas dos tablas de piedra cuando resplandecía la piel del
rostro de Moisés. Los Diez
Mandamientos incluyeron la ley del sábado.
Pero, Pablo explica como eso fue quitado y en su lugar permanece la
gloria superior del Nuevo Pacto (2 Corintios 3:11), que ahora inculca el primer
día de la semana como el día para adorar a Dios.
Estimado oyente, tales temas doctrinales importan.
No podemos ser justificados si añadamos a la Palabra de Cristo o si
imponemos un requisito antiguo del Antiguo Testamento que ha está difunto (Gálata
5:1-4). Seremos juzgados de acuerdo
con nuestras prácticas que sean sujetas a las enseñanzas verdaderas de Cristo.
Favor de obedecerle hoy día, al creer en él, al arrepentirse de sus
pecados, al confesar su nombre, y al ser bautizado en agua para perdón de sus
pecados (Hechos 2:38). Gracias,
y hasta la próxima.