«Algunas Esposas en la Bíblia: Buenas y Malas»

Por Phillip Gray

Se puede aprender muchas lecciones mediante los perfiles de las personalidades de otras personas, sus fuerzas y sus debilidades. Así podemos reconocer algunas tendencias familiares en nuestras propias vidas. Las descripciones de otras personas pueden enfocar más claro para nosotros nuestros propios problemas. A veces, somos ciegos de adónde nos están conduciendo nuestros propios delitos, aunque podamos ver con claridad el destino final de tales tendencias en las vidas de otros.

Es por eso mismo que la bíblia retrata las características de muchos hombres y mujeres, ambos buenos y malos. En el presente, pienso estudiar algunas esposas retratadas en la bíblia, ambas buenas y malas. Encuentro nuestro texto en Lucas 17:32 donde Cristo dijo: «Acordaos de la mujer de Lot.» La idea es que se puede aprender algunas lecciones al acordarnos de tales ejemplos en la bíblia.

En primer lugar, la bíblia habla de algunas esposas malas. La esposa de Lot es el ejemplo principal. Su historia es hallada en Génesis 13:11-13 y 19:15-26. Lot era el sobrino de Abraham. «Lot habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma. Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera.» Claro que el pecado primordial de Sodoma y Gomorra fue el homosexualismo, o como Judas 7 dice, ellos habían «fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza». A pesar de eso, Lot y su esposa condujeron a su familia hacia Sodoma. La esposa de Lot evidentamente estuvo de acuerdo con su marido para ir poniendo sus tiendas hasta Sodoma. Quizo vivir tan cerca del mundo como fuera posible. Lot había codiciado la buena tierra cercana a Sodoma. Esa codicia a lo mejor compartió su esposa. Es como algunas esposas hoy día. Quieren tener para sus hijos mucho más que ellos tenían. Por eso, ponen el materialismo por ser más importante de sus almas.

Lot fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma. Quizás su esposa pensaba que las influencias malas en Sodomas no pudieron hacer daño a su familia. Por fin, entraron en la ciudad. Lo que comenzó con la codicia, y después se desenvolvió en el compromiso, poniendo sus tiendas hasta Sodoma, por fin culminó en la apostasía completa. El pecado es así. Con frecuencia es progresivo en su forma de llegar en nuestras vidas. Santiago 1:13-15 dice: «Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.» Los compromisos con el mundo fueron progresivos en la vida de la esposa de Lot. Poco a poco permitió que las fuerzas del invidualismo radical y del liberalismo moral entraran en su vida. Ella entró en la ciudad perversa; y por fin la ciudad entró en ella, en su corazón. Por eso, en vez de escapar de la destrucción con prisa, la mujer de Lot miró hacia atrás, a espaldas de su marido, y se volvió estatua de sal (Génesis 19:26). Así muchas esposas hoy día miran hacia atrás al mundo que va a sufrir el castigo del fuego eterno. Están en peligo de ser destruidas igual que ella. No necesitamos ese tipo de esposa en nuestras familias cristianas. (Para inscribirse en nuestro curso bíblico por correspondencia, escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

Otro tipo de esposa que no necesitamos hoy día fue la esposa de Potifar, oficial de Faraón en Egipto, en Génesis 39. Ella fue la primera sensualista en la galería de las mujeres de la bíblia. Fue mujer rica, consentida, y hermosa. Puso sus ojos en José, el joven santo. A menudo, de hecho cada día, ella le tentó a cometer el adulterio con ella. Siempre rehusó. La Escritura dice: «Aconteció que entró él un día en casa para hacer su oficio, y no había nadie de los de casa allí. Y ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces él dejó su ropa en las manos de ella, y huyó y salió» (Génesis 39:11-12). Resultó que ella le acusó falsamente e inventó una mentira para destruir su reputación. Lo que representa la esposa de Potifar es la infidelidad matrimonial. El adulterio es un pecado que puede condenarnos al infierno (Gálatas 5:19-21). De acuerdo con los estadísticos proveídos por una encuesta por el Centro de Investigaciones de las Opiniones Nacionales a la Universidad de Chicago, sólo el 21 por ciento de los hombres norteamericanos han cometido el adulterio en sus vidas casadas y sólo el 11 por ciento de las mujeres casadas. Entonces, el argumento hecho por las izquierdistas que tratan de defender ese pecado en las vidas de ciertos políticos prominentes por alegar que «casí todo el mundo lo hace» está equivocado. En EE.UU., casi todo el mundo NO comete el adulterio. No obstante, es un pecado creciente, no solo aquí sino por muchos países del mundo. La esposa de Potifar en Egipto es un ejemplo idoneo de la mujer indecente que trata de seducir a los hombres. No necesitamos a tales esposas. (Escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

Otro tipo de esposa que no necesitamos fue Jezabel, hija de Et-baal rey de los sidonios. Ella fue adoradora de Baal y la esposa del rey impio de Israel, Acab, por un matrimonio arreglado para ratificar un trato de alianza entre Tiro e Israel (1 Reyes 16-19). Jezabel fue mala en gran manera. Jezabel fue una reina terca, tiránica, astuta, cruel, sin inhibiciones y sin fe en Dios. Fue una tirana que odiaba a todo lo que es bueno y recto. Por eso, asesinó a los profetas de Dios (1 Reyes 18:4). ¿Por qué? Porque la tiranía siempre es así. No puede ganar con la verdad. Por tanto, tiene que oprimir a los mensajeros de verdad. Además, incitaba a su esposo cobarde a hacer lo malo ante los ojos de Jehová (1 Reyes 21:25). No necesitamos a tales esposas hoy día.

En el Nuevo Testamento encontramos a Herodías que convivía con Herodes. Ella fue la esposa de Felipe, hermano de Herodes (Marcos 6:17). Y encontramos a Drusila, mujer de Felix, que también era inmoral (Hechos 24:24,25). Son ejemplos de algunas malas esposas en la bíblia que hemos de rechazar. (Escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)

En segundo lugar, encontramos ejemplos de algunas buenas esposas en la bíblia, como Rebeca, hija de Betuel, y esposa para Isaac en Génesis 22:23. Rebeca había preservado su virginidad hasta su matrimonio. Manifestaba la pureza de vida. Fue una esposa casta.

Otro tipo de esposa que necesitamos hoy día fue Rut, quien fue buena esposa primeramente para Mahlón, y después de la muerte de él, para Booz. Rut 3:11 le describe como «una mujer virtuosa.»

También, necesitamos esposas como Elisabet, la esposa de Zacarías. Eran los padres de Juan el Bautista. Lucas 1:6 dice que «ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.» Nos hacen falta las esposas hoy día como ella que son irreprensibles.

Otro ejemplo de una buena esposa en la bíblia es María, la madre de Jesús. Era virgen. Lucas 2:41en adelante narra como era fiel a su marido. Además, después del nacimiento de Jesús, María era buena madre para sus hijos e hijas que tuvo con José (Mateo 12:46 y Mateo 13:55). Si Dios hubiese elegido nuestra época para el nacimiento de su hijo, ¿hubiese podido encontrar a una esposa igual que ella? Ojalá que sí.

Priscila, mujer de Aquila en Hechos 18:1-4, es otro ejemplo de una buen esposa. Ella trabajaba junto con su marido, no solamente en el negocio familiar de hacer tiendas de campaña, sino también en la obra evangelística. Obviamente, respetaba las limitaciones de su sexo y por eso no ejerció autoridad sobre los hombres. Sin embargo, ayudó en privado a su esposo en la evangelización de Apolos. Ellos le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios (Hechos 18:26). Es otra buena esposa en la bíblia.

El punto es que la bíblia narra las vidas y el porte de algunas esposas malas y de algunas esposas buenas. ¡Ojalá que las mujeres de la actualidad imitaran a esas mujeres antiguas, sobre todo en la fe y la obediencia para con el evangelio! Gracias, y hasta la próxima.